Por qué un sitio para abogados no se hace como cualquier otro
Tu estudio crece por recomendación, y durante años eso alcanzaba. Pero hoy en día
una gran parte de los clientes potenciales primero busca en Google antes de tomar una desición. Si no estás ahí,
no importa cuántos años de carrera tengas: estás compitiendo en desventaja con cualquier colega
que sí aparezca, aunque tenga menos trayectoria.
Y no es porque tu trayectoria valga menos. Es que aparecer en Google es un trabajo específico,
y con abogados todavía más: las búsquedas son hiperlocales (la persona escribe
"abogado penalista en Córdoba capital", no "abogado"), las palabras que usa el cliente para buscar
son muy puntuales (excarcelación, sucesión, ART, divorcio, despido), y el lenguaje del rubro tiene sus reglas.
Entender eso es lo que separa un sitio que aparece cuando alguien te necesita, de uno que no.
Soy Julián. Antes de dedicarme al desarrollo web, trabajé varios años en una
editorial jurídica muy reconocida, hablando a diario con abogados, escribanos y estudios de
todo el país. Creo que esa experiencia me dio una buena base para acercarme a este rubro:
aprendí cómo se comunican, qué necesitan transmitir y cuál es el lenguaje que les conecta con su cliente.
Lo que intento hacer en cada proyecto es juntar esas dos partes: el trabajo técnico de posicionamiento
(una estructura pensada para tu zona y tu especialidad, con las palabras puntuales que
tu cliente potencial busca, y formatos que ayudan a convertir una visita en consulta) y la forma de
comunicar del rubro que aprendí en aquellos años. Creo que ahí está la diferencia entre un sitio que
aparece en Google, y uno que la gente además termina contactando.
Y algo más personal, porque también es parte de cómo trabajo: soy una persona de fe, y le pido a
Dios que guíe cada proyecto que empiezo.